El periódico Estralladigital, publicó recientemente un un interesante informa acerca de las casas de apuestas en España. Temas como su proliferación, y la cada vez mayor aceptación y participación por parte del público, son temas centrales del informe.
A continuación transcribimos parte de mismo.
El mundo del deporte, y como mayoritario el fútbol, se ve por primera vez en España sometido en su entorno, y probablemente también en su contenido, si un milagro no lo remedia, a la invasión de las apuestas, cuyas casas son ya legales en nuestro país. Surge el peligro de los amaños, en un mundo de negocios que sólo en Gran Bretaña mueve cuatro mil millones de euros anuales. Se dice que antes de fin de años se abrirán en Madrid más de treinta locales de apuestas. El desarrollo de los deportes ya no será seguido siempre con el mismo interés que antes, el interés del éxito en la pugna de los contendientes, sino con otros ojos, el de la avidez por la ganancia económica. La emoción en esos casos cambiará de sentido y de carácter. Se trata de ganar dinero y no tanto – o casi nunca – de ganar títulos.
Para valorar la situación he recabado el parecer del abogado Rafael Alonso, miembro del despacho coruñés Caruncho y Tomé Abogados, Máster en Derecho Deportivo. Según este letrado “aún no se ha planteado hasta qué punto es admisible que un determinado patrocinador mantenga intereses en diferentes clubes que pueden coincidir en una misma competición, lo cual puede generar suspicacias y poner en duda la pureza de la propia competición, amén de otros inconvenientes de orden doméstico, como el que se le planteó al Sevilla cuando su jugador Kanouté, que profesa el Islam, manifestó reticencias iniciales a mostrar el logo del Patrocinador 888, porque, en su conciencia, “vulneraría preceptos musulmanes al publicitar juegos de azar”
Según Rafael Alonso, “los clubes perciben como algo justo recibir, a través del patrocinio, ingresos que, al fin y al cabo, estas empresas de juegos online consiguen gracias a la actividad ordinaria de las propias entidades deportivas”. Sin embargo, el hecho de que las casas de apuestas mantengan este tipo de relaciones con los clubes, siempre según el criterio del abogado especializado en Derecho Deportivo, genera sospecha, ya que son varios los casos de fraude deportivo que han ido saliendo a la luz. Así, en Alemania el árbitro Robert Hoyzer fue condenado a más de dos años de prisión por aceptar sobornos de una mafia de apostantes para “predeterminar” el resultado de distintos encuentros de fútbol. De idéntico modo el fútbol belga se ha visto convulsionado por un escándalo del mismo tipo. Se recuerda – dice el abogado coruñés – que Tim Donaghy, considerado uno de los mejores árbitros de la NBA, ha sido condenado a quince meses de prisión por facilitar información privilegiada a apostantes. En el tenis – añade - no han sido los jueces – árbitros, sino los propios deportistas, quienes han estado en el ojo del huracán, como el ruso Davydenko, investigado tras retirarse por lesión frente a un rival de inferior nivel durante un encuentro que generó un inusual movimiento de apuestas a favor de éste. Esta circunstancia ha motivado esfuerzos de las instancias deportivas para colaborar con las casas de apuestas en la detección de patrones irregulares de las propias apuestas, al efecto de descubrir la comisión de fraudes deportivos.
Preguntado el señor Alonso si la inseguridad jurídica se ha hecho patente en la práctica, responde que entidades deportivas patrocinadas por casas de apuestas online se encuentran con problemas cuando acuden a sus compromisos deportivos en determinados territorios. Así, por ejemplo, nos recuerda el letrado coruñés, el Milán, que comparte patrocinador con el Real Madrid, fue sancionado por las autoridades de Baviera por exhibir en su camiseta la publicidad de Bwin en un encuentro de Champion League ante el Bayern de Munich; y la casa sueca Unibet terminó retirando su patrocinio a un equipo ciclista después de que dicha formación fuese excluida de diversas pruebas por considerar los organizadores que tal patrocinio era ilegal. A ello se añaden “las denuncias – apunta Alonso – distintos colectivos presentan, en defensa de los consumidores o de los menores, contra los clubes que lucen este tipo de publicidad por infringir el ordenamiento jurídico o incitar al juego.”
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